skip to Main Content
Paradojas De Nuestro Tiempo

Paradojas de nuestro tiempo….

Ya en entradas anteriores he podido exponer mis visiones sobre la realidad actual del modo de vida que los humanos hemos construido y los retos que tenemos en cuanto a darle a nuestra existencia una verdadera plenitud más allá del consumo.

El aproximarnos a esta realidad permite comprender las razones por las cuales en la actualidad se ha venido generando un fenómeno social de crítica frontal frente a los modelos de desarrollo, de empresarialidad y a la gestión de las organizaciones. Hemos podido visionar que el paradigma mecanicista nos ubica en la actualidad en un punto crucial para la humanidad: un momento paradójico pleno de desarrollo tecnológico a costa del agotamiento del entorno. Es abrumador, el milagro de la vida tal cual lo ha conocido el ser humano por los últimos treinta mil años, requirió más de 13 billones de años en concretarse, y muchos menos en agotarse. “La aventura evolutiva humana es la fase más reciente del despliegue de la vida sobre la tierra…desde la perspectiva Gaia – el planeta vivo como un todo-, la evolución de los seres humano constituye hasta el momento un brevísimo episodio, que podría incluso llegar a tener un abrupto final en un futuro próximo” (Capra, 1998. P. 271)

Afirmación que es mucho más significativa al expresarla comparativamente en la perspectiva del medio ambientalista David Brower, citado por Sheldrake, quien comprimió la edad de la tierra en relación con la narración bíblica de la creación, los seis días que tomó al creador para su tarea según el Génesis, ya que el día séptimo descanso.  Si, trece billones de años ubicados en paralelo frente a seis días, que permiten desde nuestra perspectiva ver que prácticamente ha sido el ser humano el último invitado en llegar a esta historia, solo un tercio de segundo antes de la medianoche del día séptimo. Han sido poco más de treinta mil años de caminar de los seres humanos sobre la tierra, buena parte de ello en una relación simbiótica, sincrónica y armónica con Gaia, entre tanto los seres humanos consideraron a la tierra como madre, como fuente de vida y digna de respeto y cuidado, entretanto los seres humanos asumieron un enfoque animista para la comprensión de la vida.

Sin embargo a partir del siglo XVI, con los sucesivos pasos hacia la cientifización de la comprensión de la vida y con la apropiación del enfoque mecanicista, se perdió esa sacralidad, ese respeto por la tierra. La desacralización de la tierra se acentuó desde finales del siglo XVIII con el advenimiento de la revolución industrial y del modelo de desarrollo económico vigente, sustentado en la explotación y agotamiento de los recursos, fenómenos que han llevado a los seres humanos a sacralizar ahora un estilo de vida centrado en el consumo y en la tecnologización de todas las facetas de la vida, pero no en sacralizar la vida.

Por cuenta de ello, se vive una época de inmensas  contradicciones: por un lado está latente el afán de las personas del mundo de hoy por estar a la moda, por consumir sin límites, por experimentar todo cuanto la post modernidad ofrece y por el otro, la realidad caótica del mundo en el cual vivimos, tema que preocupa, pero que aún no lleva a asumir posturas radicales de cambio en los paradigmas para comprenderlo, asumirlo y vivirlo.

Se hace necesario asumir un nuevo modo de vida, un nuevo paradigma, centrado en el hecho de comprender lo que implica la vida humana en el sistema de la vida planetaria. Se trata de religarnos. Despertar la conciencia individual frente a un problema que es planetario y que se debe asumir desde lo colectivo, desde lo global.

Así, el nuevo paradigma implica asumir una postura orientada a comprender la tierra como viva, como madre y por tanto a restituirle lo sagrado. Es comprender la red de relaciones diversas y complejas que tiene implícita la trama de la vida y ello implica comprender que el ser humano en medio de lo grande y lo maravilloso que es, no es para nada el centro de la creación, ni es lo más sagrado, ni lo más grande, ni lo más sabio, ni lo más perfecto. Es asumir que en medio de toda su perfección, el ser humano es solo una pequeñísima parte de un sistema inmensamente mayor y más complejo, que por cuenta de sus decisiones y sus acciones está ejerciendo graves afectaciones al todo, al sistema de la vida.

This Post Has 3 Comments
  1. Appropriately empower dynamic leadership skills after business portals. Globally myocardinate interactive supply chains with distinctive quality vectors. Globally revolutionize global sources through interoperable services.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *